Abitad en cundinamarca

En el pasado,  los indígenas muiscas que habitaban  Bogotá, consideraban la serpiente como un símbolo de sabiduría que encarnaba la transformación final de Bachué (La diosa creadora)  quien emergió de las aguas para poblar el mundo y después regreso a ellas convertida en serpiente. La serpiente  era sagrada, tenía un valor importante en la sociedad, tenía su lugar y de él, no podía ser despojada. Pero actualmente, muchos de los organismos que eran sagrados para nuestros ancestros,  han desaparecido o los hemos convertido en candidatos a la extinción.
Hoy en día, al parecer lo sagrado es construir sobre el hábitat de los animales, desviar los ríos, llenarlos de basuras o canalizarlos, causando así una disminución constante en las especies de flora y fauna y un deterioro ambiental enorme.  Pero la naturaleza cada vez más retoma los lugares que le fueron arrebatados y nos deja ver las especies que con el tiempo creíamos imposibles de observar.
Las serpientes, que para  muchos aún son consideradas como seres  que protagonizan historias de terror,  se han hecho visibles en diversos espacios  urbanos y aunque por años se han encontrado cerca,  ahora más que nunca  quieren recuperar sus lugares, lo lamentable es que somos los seres humanos los que creemos que nos están invadiendo.
No es común observar serpientes en la ciudad de Bogotá, pues su presencia es escasa  en los espacios que normalmente habitamos.   Sin embargo,  se han escuchado referencias de personas que dicen haberlas visto  en lugares cercanos a sus sitios de residencia, sobre todo cuando se habita en cercanías a humedales, potreros y pantanos.  Tristemente, por esta razón es usual  ver serpientes muertas en las carreteras, aplastadas por los carros o porque el desconocimiento de las personas hace que la primera reacción al verlas, sea matarlas.
Es probable, que en algunos lugares cercanos a los cuerpos de agua se pueda observar  a la Atractus Crassicaudatus  o serpiente sabanera, una especie que a pesar de producir gran desconfianza en la mayoría de personas, es un organismo que hace parte de ecosistemas importantes y como tal, merece toda nuestra atención y especial  cuidado para su protección
La serpiente sabanera,  suele habitar lugares con cuerpos de agua, como los humedales, laderas de los ríos y potreros con alta humedad. A pesar de todos los mitos y comentarios de los que han sido víctimas las serpientes a través de la historia, ésta en especial no acarrea ningún daño para la especie humana.
La Atractus crassiacaudatus, es una especie que de no ser protegida, cada vez será vista con menor frecuencia.  Una de las razones por las cuales las serpientes podrían disminuir, es el crecimiento poblacional, cada vez más acelerado en Bogotá, lo que trae consigo que se rellenen cuerpos de agua para la construcción o que simplemente la cercanía del hombre a su hábitat termine por acabar con sus individuos.
Entre las características más importantes de esta especie podríamos nombrar: que crecen máximo 40 cm, sus colores pueden variar entre negro o rojizo con manchas amarillas, su parte ventral se encuentra revestida por  una coloración amarilla con manchas negras (Lynch & Rengifo 2003).  Sus ojos son redondos, de color negro y su cabeza tan pequeña que a veces suele confundirse incluso con el resto de su cuerpo, una muy buena estrategia para engañar y evitar que ser atacada en sus partes vitales.
Además de habitar en lugares húmedos, también necesita de la vegetación baja como los pastizales, troncos y rocas para poder camuflarse durante el día  o para convertirlos en nidos que   protejan sus  huevos mientras eclosionan. En general, son de hábitos nocturnos.
Es posible observarla con mayor frecuencia en los meses de octubre a diciembre, cuando tiene lugar la eclosión de sus huevos. Se ha logrado observar en lugares como el Humedal-Pantano La Libélula, y humedales como el Burro, Torca, Capellanía, Córdoba, Tibabuyes y Conejera, sobre todo en épocas lluviosas en las que suelen verse reptando por el suelo o trepando por los árboles para huir de las inundaciones de sus nidos o escondrijos y para alimentarse de las  larvas, gusanos o lombrices de tierra que conforman su dieta diaria, lo que indica que además se convierten en  un  controlador biológico efectivo. Además, son organismos que colaboran de manera rápida con la aireación de los suelos, sobre todo donde hay cultivos, pues se acercan en busca de alimento y de paso nos colaboran con la remoción de la tierra.
Aunque las serpientes no tienen la mejor reputación entre nosotros los humanos, es importante reflexionar sobre su importancia ecológica en los ecosistemas que habita, su valor cultural a través de la historia y reconocer que la serpiente sabanera Atractus crassicaudatus es uno de los organismos que compone la gran lista de especies de nuestros humedales bogotanos.

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